En el camino del crecimiento personal y profesional, a menudo nos encontramos enfrentando períodos de estancamiento, acompañados de una ansiedad paralizante. Descubrir cómo superar esta sensación es fundamental para avanzar hacia una vida más plena y satisfactoria.

En el viaje hacia el crecimiento personal y profesional, muchos de nosotros enfrentamos momentos en los que sentimos que nuestras vidas están estancadas, como si las aguas de la existencia fluyeran a nuestro alrededor mientras permanecemos inmóviles. Esta percepción de estancamiento, acompañada a menudo de una ansiedad profunda, es un fenómeno ampliamente compartido, aunque pocas veces abordado con la profundidad que merece.
La persona que lo sufre, tiene la percepción de que no es algo tan común, precisamente por hecho de que su percepción interpreta que el mundo sigue a un buen ritmo y el sujeto se encuentra como aislado dentro de un cubo de metacrilato o congelado en el tiempo, siente que hay oportunidades que ni conoce pero que están al alcance de otros.
Desde la óptica de la psicología cognitiva
Entendemos que tales sentimientos generalmente brotan de patrones de pensamiento autolimitantes. Tendemos a filtrar nuestra realidad de manera que minimizamos nuestros éxitos y magnificamos nuestras fallas o la aparente falta de movimiento hacia adelante. Lo cual obviamente, nos lleva a interpretar lo comentado en el párrafo anterior. Pero, ¿cómo podemos avanzar hacia un estado de mayor claridad y satisfacción y dejar atrás este sentimiento que es profundamente limitante?
El primer paso para enfrentar la ansiedad y la percepción de estancamiento es examinar nuestras expectativas de vida. En una era dominada por las redes sociales, es fácil caer en la trampa de comparar nuestro viaje con los “highlights” de los demás, olvidando que lo que vemos son apenas fragmentos seleccionados de sus vidas. Este ejercicio de comparación rara vez es justo o útil y puede distorsionar nuestra percepción del progreso, llevándonos a subestimar nuestro propio viaje.
Es decir, que cada persona tiene su propio camino y su propio objetivo y unas circunstancias distintas y no conviene compararlas sino analizar cada situación por sus componentes y por separado. También podemos hacer un ejercicio para saber si estamos siendo justos con nosotros mismos: Imaginamos que es un familiar o un buen amigo el que se encuentra en la misma situación en la que estamos nosotros. Imaginamos qué observaciones o consejos le daríamos. Si las apreciaciones sobre la simulada situación de nuestro ser cercano no son las mismas que nos dirigimos a nosotros mismos quizás estemos tratando injustamente.
Una vez que hemos analizado la situación desde un punto de vista más objetivo (al considerarnos una tercera persona), podemos ponernos manos a la obra y recontextualizar la situación.
Estableciendo metas claras: El método SMART para avanzar con propósito
Avanzar no siempre significa grandes saltos o cambios espectaculares. A veces, los pasos más pequeños son los más significativos. Reconocer y celebrar cada logro, por mínimo que sea, nos permite ver que el movimiento hacia adelante es constante, aunque no siempre perceptible. Establecer metas SMART (específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales) nos ayuda a desglosar nuestros grandes sueños en tareas manejables, haciendo el proceso menos abrumador y más tangible.
Hacer esta “ruta de viaje “con nuestras metas SMART nos es de gran ayuda y nos quita un gran peso, vamos a analizar brevemente cómo desarrollar estas metas, para ello usaremos un ejemplo de la vida real que es un objetivo común a muchas personas: Mejorar la salud física. Supongamos que tu objetivo es mejorar tu condición física general. Sin una planificación adecuada, este deseo puede permanecer indefinido y ser difícil de alcanzar. Aplicar el enfoque SMART transforma este anhelo general en un plan estructurado.
- Específico: Define claramente qué aspecto de tu salud física deseas mejorar. En lugar de un objetivo genérico como “quiero estar en forma”, podrías decidir, “Quiero correr 5 km sin parar”.
- Medible: Establece cómo verificarás tu progreso hacia este objetivo. Podrías decir, “Llevaré un registro de cada vez que corra, anotando la distancia y el tiempo, para ver mi progreso hacia correr 5 km”.
- Alcanzable: Tu objetivo debe ser realista. Si raramente has corrido antes, correr 5 km en una semana no es práctico. En cambio, podrías plantear, “Incrementaré gradualmente la distancia que corro cada semana para llegar a 5 km en tres meses”.
- Relevante: Asegúrate de que el objetivo es importante para ti y se alinea con tus valores o necesidades personales. Podrías considerar, “Correr 5 km me ayudará a mejorar mi salud cardiovascular y a sentirme más enérgico, lo cual es importante para mí porque quiero tener más actividad física y reducir el estrés”.
- Temporal: Define un marco temporal específico para tu meta. Esto te mantiene enfocado y previene la procrastinación. Podrías fijarte, “En tres meses, quiero ser capaz de correr 5 km sin parar”.
Implementación del Plan
Ahora que tienes un objetivo SMART definido, el siguiente paso es desglosarlo en acciones específicas:
- Investigar un plan de entrenamiento para principiantes: Encontrar un plan que te guíe desde correr distancias cortas hasta alcanzar los 5 km.
- Establecer un horario de entrenamiento: Decidir qué días y a qué horas correrás, asegurando que se ajuste a tu rutina diaria.
- Controlar tu alimentación: Investigar y encontrar alguna dieta que se ajuste a tus necesidades sin implicar cambios drásticos de golpe que nos sean difíciles de asumir y nos lleve a una frustración.
- Seguimiento y ajuste: Usar un diario para hacer seguimiento de tu progreso y ajustar tu plan según sea necesario.
Como hemos visto anteriormente, la autocrítica exacerbada solo sirve para anclarnos más profundamente en el fango de la inacción debido a una ansiedad limitante. Practicar la autocompasión y la reestructuración cognitiva nos permite abordar nuestros pensamientos y creencias limitantes, sustituyéndolos por otros más constructivos y amables. Este cambio de diálogo interno no solo alivia la ansiedad, sino que también nos prepara para abordar los desafíos con mayor resiliencia y optimismo.
Somos conscientes de que no todo el mundo tiene la opción de contratar a un profesional para que le oriente y apoye en el camino, lo que sería una opción óptima ya que un terapeuta o coach de vida puede ofrecerte herramientas personalizadas para manejar la ansiedad, establecer objetivos realistas y cultivar una perspectiva más equilibrada de tu progreso, pero si no puedes asumir el coste de contratar a un profesional, siempre te puede ayudar alguien de tu entorno que comparta tu visión y entienda tu objetivo para apoyarte con el progreso.
Por otra parte, Es crucial recordar que la vida, con sus altibajos, rara vez sigue una trayectoria lineal, liberarnos de la presión de cumplir con expectativas externas arbitrarias nos permite abrazar nuestro propio ritmo y definir el éxito en nuestros propios términos. La clave está en reconocer que cada paso, por pequeño que sea, es un avance en la dirección correcta.
En el viaje hacia el crecimiento personal y profesional, enfrentamos desafíos y momentos de estancamiento que pueden poner a prueba nuestra determinación y confianza. Sin embargo, al aplicar estrategias para superar la percepción de estancamiento y la ansiedad asociada, podemos desbloquear nuestro potencial y avanzar hacia una vida más plena y satisfactoria. Recordemos que cada pequeño paso que damos, por mínimo que parezca, nos acerca más a nuestros objetivos y nos fortalece en el camino. Mantengamos la esperanza, la autocompasión y el compromiso con nuestro crecimiento personal, sabiendo que estamos en un constante proceso de transformación y aprendizaje.
¡Sigamos adelante con determinación y optimismo hacia un futuro lleno de posibilidades infinitas!